La mortalidad atribuida es, junto con la prevalencia, uno de los principales indicadores empleados para estimar el impacto de un factor de riesgo sobre la salud de una población. En el caso particular de la exposición al humo ambiental del tabaco, la estimación de la mortalidad atribuida depende del marco conceptual utilizado. Así, este marco conceptual se define en función del grupo poblacional considerado como expuesto al factor de riesgo y de si la prevalencia de exposición tiene en cuenta o no el entorno de exposición.
Un estudio publicado en el Journal of Clinical Epidemiology evalúa el impacto de las variaciones en el marco conceptual de la estimación de la mortalidad atribuida a la exposición al humo ambiental del tabaco mediante un simulación con datos referidos a la población española de 16 y más años. En el estudio se comparan un total de cinco aproximaciones, que incluyen tres poblaciones expuestas diferentes – nunca fumadores, no fumadores o toda la población – y tres entornos de exposición – entornos interiores, hogar y lugar de trabajo. Las estimaciones se refieren a la mortalidad atribuida por cáncer de pulmón.
Los resultados muestran que, dependiendo del marco conceptual considerado, las estimaciones de mortalidad atribuida a la exposición al humo ambiental de tabaco pueden diferir hasta 4,8 veces. Las autoras del estudio destacan como una de las principales conclusiones la necesidad de disponer de definiciones comunes y consensuadas que permitan la comparación de estimaciones del indicador entre poblaciones.
Accede al estudio completo en el siguiente enlace: The influence of exposure and observed mortality definitions when estimating lung cancer attributable mortality to secndhand smoke exposure