Para proteger la salud de todos, hace falta saber cuántas personas respiran el humo del tabaco de otros. Pero el número de personas que están expuestas puede cambiar mucho según la fuente de datos que analicemos, incluso cuando se pregunta a la misma población.
Hicimos un estudio en España para comparar tres fuentes de información sobre prevalencia de exposición al humo de tabaco: la Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE), el Sistema de Información sobre Conductas de Riesgo de Galicia (SICRI) y la Encuesta de Salud de Cataluña (ESCA). Analizamos seis ediciones de cada una, con información que dieron personas de 16 años o más.
¿Con qué nos encontramos?
En general, las encuestas autonómicas daban cifras de exposición más altas que la encuesta nacional: es decir, si tenemos en cuenta los datos de las encuestas autonómicas habría más exposición al humo de tabaco que si empleamos las estimaciones de las nacionales. Las diferencias eran mayores cuando la pregunta no dejaba claro en qué lugar se respiraba el humo de tabaco.
¿Qué significa esto?
Que las cifras sean distintas no quiere decir que una encuesta esté mal; pueden preguntar de forma diferente, referirse a lugares distintos o recoger y analizar los datos de otra manera. El problema es que así resulta difícil comparar unos territorios con otros y saber si la exposición al humo de tabaco disminuye o aumenta con el tiempo.
Si las encuestas nacionales y autonómicas midieran con los mismos criterios, tendríamos datos más coherentes, sabríamos mejor qué grupos están más expuestos y se podrían orientar mejor las medidas para proteger la salud de todos.
Mismo año, distinta fuente: variabilidad en las estimaciones de prevalencia de exposición al humo ambiental de tabaco en España
Same year, different source: variability in prevalence estimates of exposure to secondhand smoke in Spain
Julia Rey-Brandariz, Ana Blanco-Ferreiro, María Isolina Santiago-Pérez, Anna Schiaffino, Carla Guerra-Tort, Mónica Pérez-Ríos
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